viernes, 1 de abril de 2011

Nuestro amigo común (Charles Dickens).

Última obra completada por Charles Dickens, en la que el autor disecciona una vez más la sociedad victoriana que le tocó vivir, esta vez desde el punto de vista del dinero, su significado social y su capacidad para trastocar los valores de las personas y modificar sus actitudes.
El elenco de personajes es extenso y a lo largo de la obra, éstos sufren constantes variaciones en su caracterización, a veces a mejor (Bella Wilfer, aunque no termine de caernos muy bien esta interesada señorita), a veces a peor (Mr. Boffin, “el basurero de oro”), si bien, para que todo acabe bien, como es imperativo en las obras de Dickens, se vea forzado el autor a una explicación rocambolesca para rescatar a este simpático personaje de la siniestra deriva que sufre a mediados de la obra (supongo que era una demanda del público dickensiano de la época).
Para Italo Calvino es la mejor obra de Dickens, y no seré yo quien le contradiga, aunque a mí, las dos obras que más me han gustado son Los papeles póstumos del club Pickwick y, sobre todo, la egregia Martin Chuzzlewit, que recuerdo con añoranza -algún día la releeré-, y que me hizo disfrutar durante muchas tardes del invierno de 1980-81. Aprovecho, pues, para recomendarla encarecidamente desde estas líneas, aun cuando parte de la crítica la califique, injustamente, de obra menor (y cómo no recordar el Cuento de Navidad, de visita obligada en “esas fechas tan entrañables”, aunque sea en dibujos animados de Disney).
Volviendo a Nuestro amigo común, y como suele suceder en muchas de las obras de Dickens (debido sin duda a su publicación –y pago- por entregas), hay pasajes en los que el autor divaga por tramas colaterales de menor interés, pero en conjunto, es una novela que merece una buena lectura. Abandonada la idea de una clasificación innecesaria, es claro que nos encontramos ante una obra magna de uno de los mayores genios de la literatura mundial de todos los tiempos. Y con esto, y con una genuflexión ante Don Carlos, debería bastar.
Así pues, si esta Semana Santa viene lluviosa, no caigas en la trampa de arrojarte en brazos de los voluminosos éxitos editoriales del momento. Aprovecha la reedición de la obra que ha puesto en el mercado Random House en dos de sus sellos editoriales: DeBolsillo, este mismo año (12 eurillos) y Mondadori  el año pasado en una (cara -30€) edición en tapa dura; búscate un sillón cómodo con mantita y dale un buen empujón. No te arrepentirás.

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